No es ninguna novedad el que la pandemia del año 2020 va a tener un impacto en toda la población. Este impacto se puede ver en distintas áreas, desde una mayor percepción de riesgo y de inseguridad con respecto a la salud y a la estabilidad económica, hasta una reconstrucción de lo que significa “quedarse en casa”, el trabajo remunerado y de los propósitos vitales.

Un estudio elaborado por McKinsey & Company (Buck, Francis, Little, Moulton y Phillips, 2020) profundiza en cómo las empresas pueden prepararse para el retorno a la normalidad, considerando a una población que ha sufrido cambios en cuanto a prioridades, metas, percepciones y otros factores clave.

Resulta importante, al momento de planificar el retorno a la normalidad, el considerar un factor clave consecuencia de la pandemia: El aumento de la atención a factores de salud e higiene. Se podría decir que en enero del 2020, eran pocas las personas que tenían consciencia de cómo se transmitían las enfermedades infecciosas, los riesgos que suponen tocar superficies contaminadas, las medidas de preocupación que deben ser tomadas para evitar el contagio, entre otras conductas que hoy la mayoría de la población ha adoptado como parte normal de sus rutinas. Esta pandemia está dejando como secuela el que el bienestar y el wellness se encuentren estrechamente ligados a la higiene: lavado de manos, limpieza de superficies, uso de mascarillas; todo en la linea de prevenir para proteger.

Se aprecia una mayor exigencia en los distintos rubros: uso de mascarillas por parte de personal de cocina, manejo más higiénico en cadenas de distribución, políticas más estrictas en cuanto a agrupaciones de gente, monitoreo de salud y formas de contacto social. Ahora los restaurantes transparentan y publican sus políticas de higiene para dar más seguridad a sus consumidores. El UberEats que trae tus pedidos viene con mascarilla, deja tu pedido en el suelo y usa alcohol gel, guardando medidas de higiene y distancia social recomendadas. Distintas medidas de protección y cuidado que han aflorado desde recomendaciones de instituciones de salud y de la creatividad de empresas y emprendedores.

Es en este contexto donde años en innovación y desarrollo de tecnología tienen un valor de proporciones. La tecnología antimicrobiana COPPTECH, que se aplica de manera inherente a distintos productos o superficies de contacto, ha tenido una historia de éxito en eliminar virus, hongos y bacterias de manera permanente y continua. Esto quiere decir que su efecto no se pierde con el tiempo ni con la limpieza, y que a su vez, funciona de manera constante sin necesidad de aplicar ningún producto.

La tecnología antiviral y antibacteriana COPPTECH, sumada a los procesos de sanitización y medidas de higiene personal sugeridos por entidades de salud, ayudará a devolver el sentido de seguridad a las personas. COPPTECH será la última línea de defensa, protegiéndonos donde no podemos limpiar, cuando los procesos de sanitización fallan o no son posibles, sin dejar nuestra protección y salud al azar. COPPTECH está siempre presente y siempre actuando, para que al igual que la última línea de defensa, no deje ningún enemigo en pie para derrotarnos, con el poder del escudo protector COPPTECH.

Vestimenta, calzado, carcasas de celular, inodoros, grifería, manillas de puertas, pasamos, centros de pago, estantes, carros de supermercado, y una infinidad de opciones más. Todos ellos protegidos con tecnología antimicrobiana COPPTECH. El beneficio es claro: Bajar la probabilidad de propagación de microorganismos patógenos y aumentar la confianza y seguridad de la personas para retomar actividades cotidianas. Las tecnologías antimicrobianas se están instalando como un estándar mínimo de protección y seguridad. El llamado es a innovar, atreverse y no quedar atrás de la tendencia que favorece la salud, el bienestar y la protección de las personas.

Buck, R. , Francis, T., Little, E. , Moulton, J. and Phillips, S. (April, 2020). How consumer-goods companies can prepare for the next normal. New York, McKinsey & Company.