Los fungicidas son una mezcla de sustancias químicas cuyo objetivo principal es eliminar los hongos y el moho que se encuentran en las superficies. Al contener componentes tóxicos, la mayoría son perjudiciales para el ser humano, las plantas, los animales e incluso el medio ambiente. Entre los fungicidas más comunes se encuentran los aerosoles agrícolas, que se pulverizan en árboles, cultivos y plantas. El viento o la lluvia pueden transportar estas sustancias químicas, contaminando potencialmente las fuentes de agua potable, de riego y subterránea. Por otro lado, el uso doméstico más común de los fungicidas es en cocinas y baños, donde tienen contacto directo con la piel humana.

La principal preocupación es que muchos de ellos contienen sustancias químicas corrosivas como el cloro, el paradiclorobenceno (una sustancia química que se ha demostrado que daña los sistemas nervioso y respiratorio) o el fenol (un compuesto conocido por ser altamente cancerígeno). Su manipulación y uso deben hacerse con extrema precaución para evitar efectos secundarios como enfermedades crónicas de la piel, dermatitis de contacto, alteraciones visuales, edema pulmonar, agravamiento del asma, daños fisiológicos, mareos, diarrea o convulsiones.

Por eso es tan importante elegir sabiamente y encontrar una forma permanente de eliminar este problema de raíz, que al mismo tiempo sea ecológica, segura para usted, su familia, sus mascotas y el medio ambiente. Imagina soluciones inteligentes, todo tipo de materiales con biotecnología, que se limpian solos constantemente, eliminando virus, bacterias, esporas de hongos/moho, ácaros, termitas y más. Las soluciones @Copptech son así, vamos más allá #makingthebestevenbetter